Estos días, con motivo de la celebración de la JMJ en Madrid estamos escuchando muchas críticas por el gasto que se está haciendo en tiempos de crisis, cuando tantas familias están sufriendo una situación que no han buscado ni merecido, que les ha venido impuesta por el malhacer de dirigentes y banqueros.
Y es cierto, se me antoja incongruente por parte de los católicos y de la Iglesia (no tanto de los políticos, la verdad) este comportamiento, tan lejano al mensaje del Evangelio. Pero quizá toda la ciudadanía deberíamos hacer examen de conciencia, esa conciencia que ahora nos dice que este despilfarro no es justo y recordar tiempos mejores en que tirábamos la casa por la ventana mientras en el resto del mundo millones de personas morían de hambre, sed y enfermedades curables. Porque ahora está de moda el Cuerno de África y se nos llena la boca diciendo que el dinero de la JMJ estaría mejor empleado allí (con lo cual estoy de acuerdo), pero personas empobrecidas las ha habido siempre y en todas partes. Será que sólo nos acordamos de ellas cuando sentimos en carne propia la injusticia.
Pero volviendo a la JMJ (por cierto, ¿alguien puede explicarme porqué se llama así?), viendo las imágenes en televisión no puedo evitar imaginarme a Jesús echando a correazos a todas las personas que abarrotan las tiendas de merchandising, igual que hiciera con los mercaderes del templo. O pasando el brazo sobre los hombros de Rouco Varela mientras le explica que el amor de Dios es tan grande que ya ha perdonado a las mujeres que en algún momento de su vida decidieron abortar, y que el amor siempre es motivo de alegría, independientemente del sexo de sus protagonistas. Le imagino entre las indignadas e indignados, pidiendo que se respeten los derechos y a las personas.
Porque aunque intenten confundirnos, la Iglesia ya no es transmisora del mensaje de Jesús, sino de su propio mensaje, que por cierto, ya está caduco y sólo llega a una parte de los cristianos, que son los que estos días llenan las calles de Madrid. Y son muchos, pero parecen aún más porque el resto no hacemos tanto ruido.
En un mundo cada vez más gris, lleno de malas noticias, problemas y quebraderos de cabeza, que importantes son las sonrisas para dar color a nuestras vidas. Trabajar por ver sonrisas y así lograr un mundo un poquito mejor siempre ha estado entre mis objetivos, desde cualquier ámbito en los que me he movido. Complicado, sí, pero hay que intentarlo. Pasen y vean. Eskerrik asko
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lunes, 22 de agosto de 2011
miércoles, 15 de junio de 2011
Pobreza e infancia
Hoy en las primeras páginas de El Correo salen unas noticias sobre infancia y pobreza. "2.715 niños viven en Bilbao bajo del umbral de la pobreza y en riesgo de exclusión", "Cáritas dice que las administraciones hablan de fraudes en las ayudas para poder recortarlas" Desde luego que llevo tiempo pensando lo mismo que dicen desde Cáritas, y que la primera noticia no me sorprende en los tiempos que corren. Lo que me sorprende es que a pesar de ocupar dos páginas en la edición impresa, no he conseguido encontrar el enlace en la página digital. ¿Será que no es tan importante?
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