martes, 8 de septiembre de 2009

La semana de misión con las comunidades (17-21 de agosto)

Aquí va otro capítulo...

El domingo tuvimos que organizar toda la semana. No teníamos muy claro si se podría llevar a cabo todo lo previsto ya que algunas comunidades están inmersas en proyectos que tienen que ir terminando, el ministerio (que es quien lo subvenciona) los está apremiando y ha acortado los plazos. También es cierto, que algunas comunidades se lo han tomado con demasiada tranquilidad.

El caso es que la semana solo la puedo calificar de desilusionante. Yo iría con una comunidad a otra el lunes y martes (17-18) y el miércoles y jueves con ésta última a otra más. Eso no se cumplió. El lunes salí con la mochila para 2 días y a las 4 de la tarde estaba de vuelta en la casa. Por la mañana nos dedicamos a hacer visitas a personas que no pertenecían a la comunidad. Íbamos 5 personas de la comunidad que visitaba, 3 de la visitada y yo; y en cada visita solo hablábamos la coordinadora de y yo. No visitamos demasiado y anduvimos bastante, y a la reunión faltaron muchas personas (estaban todos en otra reunión de otro proyecto). La reunión no fue muy participativa, las voces fueron escasas aunque salió alguna cosa interesante. Al final entre las tareas de unos y otros decidieron no hacer misión al día siguiente así que para casa que me fui.

El martes me tiré haciendo un poco de todo y de nada, esperando impaciente tener más suerte al día siguiente.

Ya el miércoles me vinieron a buscar a casa antes de la hora, dio igual, salimos tarde. Aquí el tiempo es relativo. Las visitas no fueron mejores, cuando van 12 personas juntas, no es una visita, es una invasión. Además, no sentí inquietud en ellas, solo hablábamos otra persona y yo, el resto se dedicaron a comer fruta, mirar pozos y tumbarse en hamacas. Gracias a Dios, la reunión fue bastante buena, vinieron más personas que no eran de la comunidad, la gente participó y las reflexiones fueron bonitas, ahí si vi disponibilidad y me gustó. Lo que no me gustó tanto fue que también se decidió no hacer misión al día siguiente. Las razones expuestas, los proyectos. Y es lo que quiero creer, pero tengo que reconocer que la forma de tomar la decisión me hizo sentir que tampoco tenían demasiado interés. Ojala me equivoque.

El jueves me fui a la reunión que Naiara tenía a las 13:00 por hacer algo, ya que si no sería otro día bastante largo. La verdad es que salí bastante embajonado, se trató el tema que yo había trabajado el día anterior (la familia prematura) y el nivel fue bastante bajito. Fueron todo mujeres, bastante mayores además y dos o tres señoras monopolizaron la reunión. Ahí aprendí que... si haces la misma pregunta 3 veces en 30 segundos es imposible que alguien conteste y claro, como nadie participa pues tendrán que hablar ellas!! Se que lo hacen con la mejor voluntad pero a veces es contraproducente que algunas personas tengan demasiado poder.

A la noche celebramos el cumpleaños de Gurutze, tarta, regalos y... Zorionak!!!

El viernes limpieza en casa y trabajo de ordenador, menudo planazo, ya por la tarde nos invitaron a jugar indor (nuestro futbito, que no entiendo por qué le llaman indor si se juega en la p... calle) Por cierto, les sorprendimos con nuestro juego y ganamos los 3 partidos, jeje. (No como el día que nos invitaron a jugar a basket, no hicimos más que correr y yo metí una canasta de casualidad)

En definitiva, una semana que nos ha dejado un poco desilusionados.


Para que veáis cómo es el cacao de verdad...

jueves, 3 de septiembre de 2009

Un pequeño alto en el camino

Bueno, bueno! Llevo varios días sin poder actualizar el blog y... hoy tocaba. El caso ha sido que el día 26 llegamos a Riobamba y entre formación y otras historias, no he tenido acceso a Internet hasta hoy, ya en Quito. Ya se nos acaba el viaje, en un par de días nos encontraremos en Bilbo, contando nuestras pequeñas peripecias. Pero prometo que terminaré de contar poco a poco las historias que nos han ido ocurriendo por tierras ecuatorianas, incluyendo fotos, claro está. Así que hasta pronto amigos/as.

Después de la misión. Fin de semana 15-16

Una vez terminada la misión con los jóvenes, nos llegó el fin de semana para descansar y evaluar lo que habíamos hecho.

A la hora de evaluar todos hemos coincido en varias cosas, para empezar, que en el poco tiempo que hemos estado en los recintos no se puede conocer la realidad, pero si que sirve para ver cosas llamativas. Tienen más tiempo libre del que creen, pero no lo reconocen ya que no tienen alternativas. Al final, acaban dedicando gran parte de su tiempo libre a trabajar, ya sea en la casa o en el campo. Nos ha sorprendido bastante el doble discurso de las familias, por un lado hablan que los jóvenes no hacen nada, que se tienen que organizar, pero después les tienen bastante controlados, especialmente a las mujeres. Por otra parte, nos hemos encontrado varios jóvenes (chicos y chicas) con muchas ganas de hacer cosas, de organizarse y de no resignarse a caer en la rutina. Quieren buscar otras oportunidades pero a veces no saben cómo hacerlo. Yo creo que es muy importante dotarles de herramientas para que lideren pequeñas iniciativas, de esa manera podrán crecer más.

Ya el domingo nos invitaron las profesoras de la Fátima a pasar el día en la Reveza y hacer una parrillada. Pasamos el tiempo jugando al fútbol, comiendo y pegándonos buenos baños en el río. Desde aquí quiero denunciar a las altas esferas de los partidos de playa…, las trampas que nos hicieron estas chicas!!! Acabamos jugando chicos contra chicas (aquí la verdad se lleva mucho eso, lo de la coeducación todavía…) y el partido duraba… hasta que nos metían gol y salían corriendo al río dando por finalizado el partido y dejándonos a nosotros con cara tontos, claro. Impresionante, menudas educadoras, jajaja.

Total, que acabamos el fin de semana más reventados de como lo empezamos y con unas heridas en los pies que parecía haber estado en la guerra. (Es el problema de jugar descalzos, porque la gente de aquí tiene los pies como ruedas de neumáticos pero nosotros…)


Pegandonos un baño en la Reveza

Con las profes


A la noche tuvimos que reunirnos, ya que al día siguiente empezaban las misiones y no sabíamos quién iba a dónde ni cuándo. Pero en un momentito se organizó todo, si bien es cierto que no teníamos nada claro que las cosas fuesen a salir como las planteábamos.

De nuevo continuará...

martes, 25 de agosto de 2009

Últimos días de misión con los jóvenes

El jueves fue un día un poco frustrante, no pude hacer visitas y me quede toda la mañana en la capilla preparando la reunión de la tarde... y haciendo la digestión ya que desayuné dos veces en menos de una hora. En el Ecuador, “no por favor” debe significar, póngame todo lo que quiera y “sírvame poquito”, llénemelo hasta los topes, porque sino no puedo comprenderlo, jajaja.

Bueno, viendo como salió la reunión, no la debí preparar demasiado bien. No conseguimos que saliese nada interesante, la participación fue nula quitando un par de personas, la asistencia escasa (de Tamarindos no vino nadie) y salimos con la sensación de haber perdido el tiempo. Lo mejor del día… la vista camino a casa, el baño y la charla nocturna (otra vez hasta la 1 de la mañana, así me levantaba yo después)



Simplemente, merece la pena

Y llego el viernes, último día de la misión con los jóvenes. Por la mañana nos despedimos de nuestra familia de acogida y cada uno se fue a su tarea.


Nuestra familia de acogida

A partir de ahí el día no tuvo mucha historia. Javi llego sobre las 10 de la mañana, cuando yo estaba en la capilla y nos pusimos al día de los “logros” de cada uno, preparamos la reunión y nos echamos unas partidas a las cartas hasta la hora de la reunión. Irantzu vino un poco desesperada de su día en la escuela y como habíamos picado algunas cosas, decidimos que no estábamos como para ir a almorzar, así que con mucho ingenio fuimos sorteando todas las invitaciones. Aún así, nos cayeron 6 mandarinas y un plato de arroz con pollo!

Ya en la reunión la cosa fue un poco mejor, vinieron las chicas de San Gabriel y los chicos del Carrizal. No sacamos nada en claro pero espero que consiguiésemos remover conciencias y que algunas personas le diesen vueltas al tema de organizarse. También es verdad, que si alguien tiene algún tipo de inquietud y nadie les acompaña, sentiré que les hemos estado vendiendo la moto, sabiendo que no habría gasolina.

Por lo menos sirvió para que verbalizasen que podrían hacer cosas en conjunto, para que se viesen las caras y para que se divirtiesen un rato, algo es algo.



Arriba, jugando con los jóvenes . Abajo, todos los presentes en esa última reunión.


Esta semana me ha dejado un sabor agridulce, los objetivos no estaban claros y se sabía de antemano que de salir algo positivo, seguramente no podría tener un acompañamiento continuado. De otro modo, he visto jóvenes con ganas y buenas capacidades. Me viene a la cabeza la necesidad de formar a esos jóvenes para que lideren procesos dentro de sus recintos, podrían hacerlo bien y tienen voluntad. Si no se trabaja con los niños y los jóvenes, a veces es complicado tener buenos relevos en las organizaciones.

Para terminar con ésta semana, aquí os dejo una bonita foto que nos sacó Javi a Irantzu y a mí con una peque para que veáis la pinta de padrazo que puedo llegar a tener, jajaja. Esto era lo gracioso, ahora lo serio, la madre tenía 15 años, el padre 17, sin palabras…



Con la peque

Ecuador (ya no se que parte) Miércoles

No era mi intención escribir día por día pero casi sin quererlo veo que estoy metiendo unas chapas… pues aquí va otra!!!
El miércoles tenía que ir a Tamarindos, lo que quiere decir que me tocaba otro viaje en canoa, ésta vez de día.


Viajando en la canoa

A las 8 de la mañana estaba cruzando el río. Es curioso como se tienen que apañar en estos recintos que están un poco escondidos. Mientras pasábamos nos cruzamos con una balsa en la que iba una familia y llevaban la moto para luego poder desplazarse. La foto no tiene desperdicio.

Cruzando la moto en la balsa


Nos pasamos toda la mañana haciendo visitas en busca de los jóvenes; otra vez, no fueron demasiados los que nos encontramos pero las casi 4 o 5 horas de conversación con el hombre que me acompaño desde luego merecieron la pena. No solo nos abren las puertas de sus casas, también las de sus corazones y nos hacen pasar hasta dentro. Fue una conversación de amigos entre dos completos desconocidos. Me hizo sentir su dolor por las perrerías que le había hecho la vida, su alegría por haber superado los malos momentos y su ilusión de querer prosperar, aprender, continuar con su vida para dar lo mejor a sus hijas, a su nietecita (que es una pocholada), a su mujer y también a la comunidad de la que forma parte como coordinador. No puedo evitar emocionarme al recordarlo, como no pude contener las lágrimas en algunos momentos de la conversación. En algún momento he dicho que la experiencia de éste año no está siendo como esperaba, pero he de reconocer que cosas como ésta sin duda merecen la pena.

También conversamos de mi tierra, de la suya, de las cosas comunes, de las diferencias y entre todo eso me di cuenta que compartíamos por encima de todo la ilusión por cambiar las cosas, cada uno desde nuestro sitio haciendo lo poco que podemos. Compartí con él y su familia el rato hasta la hora de la reunión. Mientras, vino Irantzu, que un día más se animaba a acompañarme en la reunión cosa que le agradecía, también es cierto que ella no tenía otro plan mejor, jeje.

La reunión fue curiosa, los jóvenes tenían colegio hasta las 17:30 y quedamos a las 16:00 con el permiso de los profesores. Cogerles de esa manera tiene sus ventajas y desventajas. Por un lado fue una reunión multitudinaria, con nosotros dos, estábamos 35 personas pero claro fue como un secuestro, porque allí ya no tenían escapatoria, de modo que salió alguna cosa interesante pero la gran mayoría no mostró demasiado interés.

Merendamos algo corriendo el riesgo de tener que pelear con Doña Rosa después, ante la posibilidad de tener que merendar dos veces. Salimos victoriosos no sin esfuerzo. Y otro día más, bañito y charla hasta las mil, creo que nos han tomado por locos, ya que nos acostábamos los primeros y nos dormíamos los últimos tras varias horas de conversación.

domingo, 23 de agosto de 2009

Un día más en las misiones: Martes en el Carrizal

Después de un potente desayuno a las 8 de la mañana Javi y yo estábamos preparados en el punto de encuentro con nuestros acompañantes. Sí, no sabemos si por voluntad propia, por ser unos jóvenes implicados o por las amenazas a punta de pistola de alguna madre de familia… teníamos acompañantes para las visitas.

A Javi se lo llevaron a El Palmar en moto, viaje que más tarde sabríamos que no fue un camino de rosas precisamente, hasta empujar la moto le tocó! A mí, dos jóvenes de 17 y 14 años, me hicieron de guías para visitar a los jóvenes y jóvenas del recinto. Fue una misión compleja, teniendo en cuenta que la gran mayoría de los jóvenes estudian o trabajan por las mañanas y que ese día, como por arte de magia muchos habían tenido que marchar a Palenque. Aún así, visitamos a muchas mujeres jóvenes, gran cantidad de ellas comprometidas y con hijos pequeños. No me acostumbraré nunca a esto. Todas me dijeron que si, si, si, irían a la reunión, claro que eso al final fue un no, no, no, aparecieron.

Antes de la reunión fui a comer a casa de la señora Mónica, catequista de la comunidad y que me enseño sin ella saberlo una gran lección. Antes de buscar estrategias para sobrevivir, tienes que controlar todos los detalles. El caso es que como quedé en ayudar a Irantzu a llevar sus cosas a la casa, (ya que le tocaba estar en la escuela de este mismo recinto), e intentando librarme del banquete tipo XXL, cosa que a estas alturas ya imaginaréis que no conseguí; me comí todo en tiempo record para acabar en la misma casa un cuarto de hora después ya que era donde llevaban a Irantzu a almorzar, total que saliéndome la comida por las orejas, casi almuerzo dos veces en la misma casa. ¡Eso me pasa por listo!

Ya después de haber llegado rodando a la capilla, cual bicho bola, tuvimos la reunión. Solo vinieron 10 personas (9 chicos y 1 chica). Salieron cosas interesantes a pesar de estar poco acostumbrados a pensar pero lo que más me llamó la atención fue lo bien que se lo pasaron. Creo que les sorprendimos, los jóvenes de aquí están demasiado acostumbrados a trabajar y no reconocen el tiempo libre, por lo que tampoco saben como aprovecharlo. Por una parte, pienso, que no tienen referentes para salir de la rutina, para intentar organizar cosas para ellos, por otro lado, da la sensación de que están resignados. Piensan que es así como les ha tocado vivir y no se plantean la posibilidad de cambiar las cosas. Les hicimos pensar, jugar y bailar y lo disfrutaron; y en algunos pude ver la necesidad de buscar alternativas, de organizarse. Tienen potencial, muchas capacidades… necesitan de un buen acompañamiento.



Los jóvenes de El Carrizal en la reunión

Salí contento de la reunión, además tuve la suerte de que Irantzu se animó a acompañarme y me ayudo en muchos momentos cuando la cosa se nos atascaba.
Para terminar y como el día anterior... baño en el río, sin agresiones esta vez, cena y… una nueva experiencia. Uno de los hijos de Don Alfonso que vive en Tamarindos, recinto cercano al que se llega tras cruzar el río en canoa, estaba enfermo y decidieron ir a verle después de cenar. Nos propusieron ir e Irantzu acepto encantada por los dos. Total que allí nos encontramos, cruzando en la canoa, de noche y con millones de mosquitos atacándonos por todos los flancos. Cuando conseguimos volver a la casa, con millones de picaduras por todo el cuerpo, nos tiramos de charleta hasta las tantas repasando las vivencias de los últimos días.

sábado, 22 de agosto de 2009

De misión por Ecuador: El Carrizal

El lunes día 10 salimos hacía El Carrizal sobre las 12 del mediodía, mientras el resto de nuestros compañeros se preparaban para disfrutar de una nueva comida en Vinces con el resto de la gente que anda por aquí desperdigada. Pero como a nosotros el deber nos llamaba, allá que nos fuimos. Benja nos llevó en el carro y Naiara e Irantzu nos acompañaron. Una vez en el recinto y tras pasar por la gran montaña rusa de Palenque (un “camino” en un trigal que han ido haciendo ya que el carretero se lo ha quedado un compañero en su terreno y ha puesto una verja bastante guapa) Allí nos dejaron a la 13:00 pero… ¡sorpresa! La reunión la habían convocado a las 2 de la tarde, así que anduvimos conociendo la capilla, la piladora P. Benjamin R. y la tienda que han ido montando desde la comunidad.

La piladora P. Benjamin R.


A la reunión habían convocado a los jóvenes por lo que hubo bastante gente, aproximadamente 40 personas, claro que nuestra opinión cambio cuando nos dijeron que en la comunidad son 49 y teniendo en cuenta que estaban bastantes personas que no lo eran…


Reunión en el Carrizal, antes de que llegase la gente

La reunión me dejó un poco desconcertado, me dio la sensación de no estar preparada y lo único que esperaban es que contásemos lo que íbamos a hacer. Tampoco era demasiado lo que les podíamos contar por lo que nos dedicamos sobre todo a animar a los jóvenes para la reunión del día siguiente. Dijimos varias tonterías para romper el hielo y pedimos que alguien nos acompañase al día siguiente para hacer visitas, digamos que fue… bueno que… salieron tantos voluntarios que como no sabíamos a quién elegir nos fuimos sin acompañante (léase entre líneas la ironía)

Una vez terminada la reunión, se pusieron a conversar sobre algunos problemas que tenían que solucionar. Ahí si vi lo que esperaba: ilusión, indignación y motivación. Vi ese aire revolucionario que tienen los pobres cuando se tienen que organizar para salir adelante, no sin costarles, y con grandes carencias en cuanto a eficacia a la hora de organizarse pero con algunas personas sabían lo que se hacían. En este recinto no tienen electricidad y tienen un gran problema con la escuela. Actualmente en todo el Ecuador tienen un gran problema las escuelas rurales ya que en muchas no tienen profesores titulados y el gobierno ha decidido que todo eso se tiene que normalizar. Claro el problema viene cuando no hay tantos profesores disponibles por número ni por ganas de tener que desplazarse a recintos que no están lo que se dice, accesibles. En la escuela de El Carrizal estamos hablando de 89 niños/as que se pueden quedar sin una educación básica. No me hago a la idea de cuál puede ser el número total.
Terminamos el día yendo a casa de Don Alfonso, coordinador de la comunidad y presidente de la Asociación Palenque pueblo solidario, que aglutina a personas de las comunidades eclesiales de base, donde nos alojaríamos mientras estuviésemos allí. Caminata hasta la casa, paisajes impresionantes, baño en el río, con agresión del pez asesino incluida (un pez me mordió, sí, como lo oyen, debió confundir mi pezón con un mosquito y el c… me pego un tarisco!) cena (bueno, claro, cena ecuatoriana, que significa ponerse hasta las orejas de sopa y arroz), charleta y a dormir hasta el día siguiente.