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lunes, 22 de agosto de 2011

A proposito de la JMJ

Estos días, con motivo de la celebración de la JMJ en Madrid estamos escuchando muchas críticas por el gasto que se está haciendo en tiempos de crisis, cuando tantas familias están sufriendo una situación que no han buscado ni merecido, que les ha venido impuesta por el malhacer de dirigentes y banqueros.

Y es cierto, se me antoja incongruente por parte de los católicos y de la Iglesia (no tanto de los políticos, la verdad) este comportamiento, tan lejano al mensaje del Evangelio. Pero quizá toda la ciudadanía deberíamos hacer examen de conciencia, esa conciencia que ahora nos dice que este despilfarro no es justo y recordar tiempos mejores en que tirábamos la casa por la ventana mientras en el resto del mundo millones de personas morían de hambre, sed y enfermedades curables. Porque ahora está de moda el Cuerno de África y se nos llena la boca diciendo que el dinero de la JMJ estaría mejor empleado allí (con lo cual estoy de acuerdo), pero personas empobrecidas las ha habido siempre y en todas partes. Será que sólo nos acordamos de ellas cuando sentimos en carne propia la injusticia.

Pero volviendo a la JMJ (por cierto, ¿alguien puede explicarme porqué se llama así?), viendo las imágenes en televisión no puedo evitar imaginarme a Jesús echando a correazos a todas las personas que abarrotan las tiendas de merchandising, igual que hiciera con los mercaderes del templo. O pasando el brazo sobre los hombros de Rouco Varela mientras le explica que el amor de Dios es tan grande que ya ha perdonado a las mujeres que en algún momento de su vida decidieron abortar, y que el amor siempre es motivo de alegría, independientemente del sexo de sus protagonistas. Le imagino entre las indignadas e indignados, pidiendo que se respeten los derechos y a las personas.

Porque aunque intenten confundirnos, la Iglesia ya no es transmisora del mensaje de Jesús, sino de su propio mensaje, que por cierto, ya está caduco y sólo llega a una parte de los cristianos, que son los que estos días llenan las calles de Madrid. Y son muchos, pero parecen aún más porque el resto no hacemos tanto ruido.

lunes, 4 de julio de 2011

Toca caminar

Durante este fin de semana he estado en Markinez, un pequeño pueblo de Alaba, en uno de los extremos del Parque Natural de Izki colaborando en las construcciones para el campamento del grupo del que fui parte durante casi 20 años (aunque creo que nunca podré dejar de sentirme parte de alguna manera)

Han sido muchos los recuerdos que me han venido a la cabeza. Por un lado, porque conozco toda la zona de alrededor gracias al montón de campamentos que he tenido el placer de vivir y por otro, por verme reflejado de alguna manera en el equipo de monitoras.

Aparte de la reventada de construir las cosas necesarias junto a muchos padres y madres que también vinieron y algún que otro loco, que como yo no puede desengancharse del todo de esto del escultismo ;) , estos momentos también dan la oportunidad de tcharlar con algunas de las personas que ahora tiran del carro. Conversaciones sobre como va el grupo, sobre aciertos y errores que creen que van cometiendo, sobre la realidad socio política que nos rodea, cercana y no tan cercana...

Han sido conversaciones bonitas que se me han quedado guardadas y a las que no dejo de dar vueltas por distintos motivos. Ahora en casa, acabo de leer en el blog de Asier Gallastegi (para mi un todoterreno de la educación y lo social al que merece la pena leer y escuchar) una frase que me retumba en la cabeza “Pareciera que es la realidad la que nos mueve para colocarnos en un lugar o en otro pero es justo lo contrario, son nuestras ideas, nuestra manera de entender el mundo la que va dando forma real a la realidad”

No es que la frase me suponga una novedad, pero pone palabras a cómo creo ver a algunas personas dentro del grupo y a mí mismo en este momento de mi vida en el que necesito reflexionar sobre muchos aspectos. Me ha despejado la maleza y creo ver dónde empieza el camino. Ahora toca eso, caminar.